En ocasiones nos encontramos en una situación financiera difícil y necesitamos conseguir dinero rápidamente. En esos momentos mucha gente preferiría no recurrir a las instituciones bancarias o de crédito dado el papeleo necesario, las demoras en la aprobación del préstamo y los intereses que empezarán a cobrarse una vez se acepte el préstamo. La idea de pedir dinero prestado a un amigo o familiar les resulta más atractiva de primeras, sin embargo, en la práctica puede conllevar muchos problemas. Aquí exponemos algunos argumentos en contra de esta extendida práctica de pedir dinero a personas de confianza.